viernes, 8 de mayo de 2015

RECOBRAR LAS CONQUISTAS ROBADAS


Hace una semana hablaba ante uno de los principales  sindicatos del Paraguay.
Era el día del Trabajador y sentía la sensación de estar delante de un grupo de millonarios al que  le habrían robado el fruto de su trabajo.
Parece ser que el trabajo físico, por ejemplo el cultivo y recolección en el campo, no fue considerado como algo honroso y se dejo al cuidado de los esclavos.
Cuando vino la era industrial se dieron los ricos cuenta que el trabajo de fábrica ya no podía ser ejercitado por esclavos sino que necesitaba otro tipo de personas libres y con iniciativa.
Lo que aquellos no aceptaron, al comienzo, es que cambiados los  protagonistas del trabajo tenían que cambiar también sus condiciones.
Y no pasaron muchos años y la clase obrera naciente se rebeló en forma de huelgas. Fue dura la lucha, costó mujeres quemadas en sus hilanderías y obreros ahorcados, pero el ritmo de conquistas creció hasta condiciones bien humanas en el  trabajo.
Con los años la avaricia del sistema capitalista comenzó un proceso en el que  la clase obrera, sufrió el derrumbe de sus conquistas.
Actualmente tocamos fondo. Y llegamos al dilema de  un  sindicalismo inteligente y fuerte que recobre lo que antes tenía de conquistas o esta institución pasará  al olvido como uno de los fracasos de la historia.
Curiosamente hay más de culpa   en la cúpula gremial que en las bases obreras, aunque el impacto  del consumismo también las haya debilitado. Las cúpulas fueron compradas, se eternizaron como personas en el cargo y por defenderlo individualmente, dividieron  grandes agrupaciones que eran invencibles por su unidad.
Ha llegado la hora de un nuevo sindicalismo obrero, que ha de nacer de bajo para arriba y que tiene que tener en cuenta que el poder acumulado por sus dirigentes corrompe.
Sindicalismo  nuevo  porque  las  circunstancias del trabajo ahora son más complejas.

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